te marco de un teléfono de disco
y la emoción al oírte me subyuga
que sea un sueño, necesito un pellizco
si, tu ausencia hoy día, es verdad cruda
tu partida me toma en tintes azul y oro
otro ocaso me transcurre como arena
te volveré a ver? me pregunto con azoro
y la tarde soleada parecía ser buena
de nuevo fuertes sentimientos sobrevienen
el ciclo esta dado, lo sé de sobra
me gusta el domingo hacer que suenen
las notas que me evocan tu memoria
aunque sean los últimos versos que te escribo
y el sol se me escurra entre el azul cielo
frente a la otra acera esta un mendigo
que como tu, y como yo, alzamos vuelo
mis notas son azules, de esperanza y tristeza
no se si hubiera querido o podido retenerte
donde quiera que estés, si puedes reza
que el consuelo de la plegaria es cosa fuerte
tonos dorados contrastan a mis ojos
que entrecierro en franca aceptación
polvo de oro, mar de arena
y el firmamento, después del malecón
el ocaso que se me antoja inusitado
el sol discurre en un azul reloj de arena
el tiempo entre nosotros ha expirado
la diva, mi diosa, hoy es ajena.
(Una partida es eso... una partida...)
Ricardo López

